Londres, Inglaterra.
Una semana después.
Para Xander era muy satisfactorio poder hacer algo diferente a la actuación y ser socio de Aaron era muy divertido. La oficina de Wickerman se convirtió en su segundo hogar durante la última semana. Quería empaparse de todo, conocer a todos y cada uno de los empleados de la agencia, además de todos los clientes y posibles candidatos a firmar con Wickerman Management Talent, la que muy pronto sería W&G Management Talent.
—¿Y estas? —preguntó Xander refiriéndose a una pila de carpetas.
—Esas son de los niños —respondió Geraldine, la asistente de Aaron.
—¡Caramba! No sabía que Aaron quería arriesgarse con niños actores.
—Al parecer...