Desperté con ella entre mis brazos y noté que el sol entraba con más intensidad por la ventana. Me escabullí de la cama, procurando no despertarla. Me dirigí al baño para lavarme la cara.
Eran las once de la mañana con veintitrés minutos y recordé que en la tarde tenía una entrevista para Empire Magazine. Sin embargo, decidí tomármelo con calma.
Fui a la cocina con la intención de preparar algo de comer y en ese momento, una loca idea llegó a mi mente. Quise impresionar a Shirley con mi talento culinario.
Sin perder tiempo, encendí mi portátil y la puse en el mesón de la cocina. Busqué en internet...