Se escucharon pequeños gritos de emoción ante el personaje infantil que acababa de llegar, Arturo optó por hacerle caso a Sol y le entregó al bebé sin antes darle un tierno beso en la frente, el deber lo llamaba, tenia que hablar seriamente con su hija. Megan y su padre se miraron y entraron a la casa, la verdad no había mucho que decir pero necesitaba saberlo. Parte de lo que tenían ya lo sabia.
—Vamos papá, no creo que pueda decir algo que me hiera más que todas las que ha dicho ya... —Megan dijo tratando de aparentar indiferencia, su padre la conocía tan bien, sabía que así no...