La rubia se sentó sobre esta soltado un ligero jadeo mientras se empezaba a despojarse de su ropa. Marco no pudo desviar la mirada cuando sus ojos vieron por primera vez los preciosos senos de su esposa, cubiertos por el sostén de encaje de color negro traslúcido que llevaba puesto, junto a la lechosa y suave piel de su abdomen plano. Era demasiada tentación para alguien tan débil como el, pero todo quedó ahí, Megan se dio media vuelta y se acurrucó sobre su costado.
Marco cerró los ojos y se acercó sigilosamente tapando su cuerpo con la sabana, tenía que tranquilizarse. Se detuvo un momento para contemplar su rostro,...