—No lo estoy, no exageres mujer. —El señor smith río y miró a su hija extraño por la actitud de su esposa. No era habitual en ella sentirse tan preocupada por su estado de salud, jamas lo hacia y no creia que de pronto lo empezara a hacer. ¿Algo tranaba acaso?
—Megan debes dejar descansar a tu padre, mañana lo podrás ver de nuevo y platicas de todas esas cosas que platican... además... —Miró su reloj y abrió sus ojos en demasía, Megan hizo lo mismo no era tan tarde. Lo realmente cierto es que su mamá estaba actuando extraño—. Es tardísimo, no vas a regresar a casa con Marco....