Megan buscó a Marco por la sala, apenas salió, tenía una gran sonrisa en el rostro, se sentía bien por las palabras de su padre, era el único que realmente podía reconfortarla, diciéndole paralabras de aliento, aún fueran pocas, sin embargo, esa sonrisa desapareció lentamente cuando vio a su novio y a su madre platicar misteriosamente dentro de la cocina, como si no quisieran que nadie los escuchara, la escena le pareció un tango curiosa, Marco miraba a su madre con un poco de tensión, no noto cuando fruncio el ceño lo cual solo lo hacia en esas ocasiones. Algo sumamente extraño para ella. Un surco se formó en su...