—No te preocupes tía, agradezco que quieras defenderme, con ella no tiene caso hablar, es igual que querer razonar con la pared. —Megan no le dolio que la corriera, se podria pensar que incluso lo esperaba. Era su madre la que nunca se habia preocupado por ella, claro que lo venia venir, incluso estaba segura de que estaba disfrutando se su propio dolor, solo por la satisfacción de decir que ella tenia razón en todo lo que decía. A si que limpió sus lágrimas y tomó sus llaves—. Prefiero irme a seguir escuchando cada una de sus insensateces. Definitivamente es lo menos que esperaría de ti madre, bravo.
Pasó de...