—Espera Marco, antes de que me digas algo por favor escúchame y después puedes decirme lo que quieras, si quieres correrme si así lo deseas, pero primero necesitas ver esto. —Eliza hablo urgida y con un tono se voz sugerente. Esta vez no se iría de su oficina sin antes hacer todo lo posible para que la escuchara y demostrarle con prueba que no estaba mintiendo. Marco frunció el ceño y observó él sobre en sus manos. Sabía que era muy indulgente con ella, solo lo hacía por su pasado juntos, la amistad que el creyó que tenían hasta que todo se vino a bajo y ella misma fue lo...