Una tonta sonrisa se instaló en mis labios, mi mirada no dejaba de brillar por ese hombre que tenia frente a mi. Ya no sabía lo que era tener un poco de paz, sus manos sostuvieron las mías y se quedo en silencio. Me moví nerviosa y cuando quise responde su pregunta el celular de él volvió a sonar.
Levanta su mano –Sólo será un segundo, no te muevas – pidió agarrando mi mano.
Mire hacia el cielo, esas nubes hermosas, pensé. Regrese a Alan que hablaba con su madre por celular, lo supe porque se podía escuchar toda la charla. Solo nos encontrábamos los dos. Frunci mi ceño cuando...