Él rápidamente se aleja de mi rostro y se pone a mi lado para disimular—No, señor solo hablábamos—sostiene.
Mueve su cabeza como entendiendo a lo que se refiere, lo saluda dándole la mano mientras que a mi madre me presionaba con un abrazo. La separo de mi cuerpo—Ya esto es mucho—digo sonriendo.
Me toca la mejilla—Es que te extrañe hija, nunca hemos estado separadas tantos días y sabes cómo soy—asegura.
Diciendo esas cosas tenía razón porque éramos muy unidas antes de que suceda lo del casamiento y todo lo demás. Ahora no nos veíamos nunca y apenas nos enviamos mensajes. Mi padre se acercó a mi dándome un beso en...