Que me dijera que lo que me había dicho aquella vez, era cierto. Era doloroso, y yo no podía soportar de nuevo aquella decepción. Prefería pensar, que algo ocurrió en esa noche. Algo que lo hizo cambiar de idea... algo que lo hizo alejarse de mí.
Era muy cobarde para aceptar la realidad. Ahora él me veía como una amiga, y también como una empleada. O tal vez ni siquiera me veía como cualquiera de las dos opciones. Simplemente le daba pena y ya. Pero mi cabeza, se negaba a creer aquellas cosas. Prefería pensar que todo había pasado por algo. Un mes había pasado, teníamos una extraña amistad con...