Eduardo, ae había mudado a mi habitación, y yo no podía caber de la emoción. Quería solamente estar junto con él. Sin embargo sabía que la vida tenía otros planes para mí.
Cuando finalmente estaba por ser madre de nuevo. Eduardo se encontraba a mi lado como siempre.
Nos hemos acordado casarnos después de ser madre. Me sentía muchas veces débil, y al último, ya no soportaba tener tanto vientre era un enorme panza. Ya había adelgazado drásticamente.
Tenía mucho muchas náuseas a ciertos alimentos, y tenía que vivir básicamente a base de verduras y frutas. La carne no la toleraba y tampoco el pollo. Tenía que estar consumiendo proteínas...