—Tranquila, y Emma...
—Está con Melisa, en realidad ella y yo nos pedimos los días libres y...
—Está bien. No te preocupes. Yo, tengo algo que decirte —dije y él me miró a los ojos.
Pero algo nos interrumpió, la puerta fue abierta, ingresó la chica rubia embarazada.
—Eduardo, no podía localizarte. Ya tengo contracciones. Ahora me iré al hospital.
—¿Y por qué no fuiste al hospital primero? —pregunté asustada.
—Porque quiero que esté el padre de mi hijo —dijo y simplemente se encogió de hombros para girarse.
—Hablaré con ella —dije y él asintió.
—Hola, él está delicado. Estuvo internado hace poco.
—Me duele —comenzó a quejarse, sosteniendo su...