“¿Ya estás lista?", preguntó Eduardo desde la planta baja.
La jueza les dio la bienvenida y Briana se sentó junto a Eduardo en el lugar designado. Sentía una mezcla de nerviosismo y determinación mientras esperaban a que la audiencia comenzara.
— Hola, ¿cómo estás? — preguntó Eduardo con su característica alegría.
— Hola, estoy bien — respondió Briana, un poco avergonzada después de haberlo observado tanto.
El chofer levantó una ceja al escuchar la conversación y Eduardo simplemente puso los ojos en blanco.
Subieron al vehículo de Eduardo y él ajustó la silla de ruedas en el suelo del automóvil. Se dirigieron al lugar de la audiencia y al llegar,...