—Más te vale, o te mataré. Si no me sirves, te asesino —comentó mientras tomaba la solapa de su chaqueta y lo alejaba de allí.
—¿Qué hice? ¿Quiénes son ustedes? —preguntó Sebastián confundido.
—Yo soy Ricardo —dijo, señalando a un sujeto de aspecto desaliñado, con el cabello negro y enmarañado.
—Un gusto. Te estábamos buscando —comentó Ricardo mientras apuntaba con su arma hacia adelante.
—Yo no estoy preso aquí —dijo Sebastián.
—Somos de la familia, unos primos lejanos de este lado de México —explicó Ricardo mientras lo protegía con su cuerpo.
—¿De verdad? —preguntó Sebastián confundido.
—Sí, pero murió —dijo Ricardo, protegiéndolo con su cuerpo.
—Vamos —comentó, y juntos avanzaron....