Sus labios chocaron contra los míos, chispas danzaron al encontrarse nuestra piel. No podía tener suficiente de él.
—Lía, adivina qué... —gruñó Asher y se rió al mismo tiempo... era un poco extraño.
—Humn. —Le di un beso en los labios, haciéndolo reír, sus manos recorrían mi espalda.
—Estamos en casa. —susurró antes de colocarnos en nuestra nueva cama. Envolví mis piernas alrededor de la cintura de Asher, disfrutando del calor que se extendía por todo mi cuerpo.
Esto es lo que un toque me trae.
Calidez y la sensación de seguridad; no podía negar el deseo de tocarlo.
Si solo hubiera sentido el calor de su toque antes de...