—¿Por qué en la Tierra traerlos a la seguridad? —mi mamá gritó al cerrar la puerta de golpe detrás de nosotros.
Nunca olvidaré la mirada de pura ira que mi madre tenía al ver a los renegados... vivos. Solo agregaré ese recuerdo a todos los demás.
—Son una familia. —murmuré—. Además, algo extraño está sucediendo... Y creo que ellos tienen las respuestas.
—¿Algo extraño? —tiró la cabeza hacia atrás y se rió—. Siempre hemos tenido renegados, Catalina.
—Esto es diferente... lo sé. —siseé sintiendo cómo las lágrimas me picaban en la parte posterior de los ojos. No lloro, sin embargo. Llorar no es precisamente mi estilo.
—No, lo único diferente...