La música empieza a sonar mientras caminamos lentamente por el pasillo. No miré a mi lado en ningún momento, sabía que cuando llegara a Rubén estaría bien, pero sentí que fue una eternidad hasta que llegamos al final del pasillo. Max me dio un beso en la mejilla antes de salir y abandonar toda la ceremonia. Rubén tomó mis manos, de modo que quedamos frente a frente, me dedicó una sonrisa y me dijo en silencio que me calmara. Asentí, mirando hacia abajo mientras todos se iban sentando.
—Bienvenidos todos a la boda de Rubén y Savina —dijo su padre, de pie frente a Rubén y a mí—. Ahora, como...