Se levantó y cogió un vaso de agua para cada uno. No me preguntó si quería beber algo, pero me conocía lo suficiente como para saber que necesitaba uno. Cuando me dio mi vaso, nuestros dedos se rozaron y nuestros ojos se encontraron mientras la electricidad fluía por mi cuerpo. Harry tenía un efecto en mí que no podía entender; su toque me paralizaba, pero de la mejor manera posible.
Harry se aclaró la garganta y retiró la mano antes de engullir su agua. Colocó el vaso vacío en una mesita frente a mí y tomó asiento en el sofá a mi lado. Me volví hacia él, aprovechando su silencio...