—Eres casi la única mujer bien vestida en esta fiesta —comentó, y yo me reí. —Es agradable que no te enseñen la ropa interior al sentarte. Te has ganado puntos, West—. me dijo Tyler, y pensé que sus palabras eran bastante agradables.
—Me alegro de que aprecies mi atuendo —le agradecí.
—Sería una falta de respeto si no lo hiciera—. Se encogió de hombros.
Tomé un sorbo de mi vino, antes de hablar. —¿Qué te trae por aquí? —Le pregunté con curiosidad.
Se echó el pelo hacia atrás con la mano derecha -el brazo que estaba apoyado detrás de mí- y lo volvió a colocar. Exhaló el aire que retenía...