—Olvídalo, Harry—. Dije mientras negaba con la cabeza. —Vete a casa, está claro que tienes asuntos más urgentes que atender. Realmente deberías alejarte de la única persona que te ha apoyado—. Me burlé y me di la vuelta sin darle nada más.
Contuve las lágrimas, queriendo no llorar por alguien que ciertamente no iba a llorar por mí. No podía sentir el dolor que había causado porque William había deformado su mente en algo que yo no podía alcanzar.
Estaba controlando todo lo que hacía Harry, y apuesto a que había convencido a Harry de venir aquí y hacer esto. Dios, todo era tan obvio. Harry y yo no habíamos...