—Gracias amigo, te voy a deber muchas con esto.
Nos llegaron citas veterinarias a los tres, casi al mismo tiempo y al menos en y ese rato me distraje de la presión de tener que encontrar un novio falso. No podía creer que mi familia siguiera dando lata con eso, de cuando iba a casarme, de con quién y demás :De qué servía que viviéramos en Estados Unidos si seguían reinando las costumbres de México?
Y era justamente toda la familia de mi papá la que estaba dando lata con eso en cada oportunidad que tenían, preguntaban lo mismo de mis planes de boda, de cuando iba a tener hijos y tanta cosa que me fastidiaban. Para eso si faltaba bastante tiempo les diría porque no sé cómo le iba a hacer, si ni siquiera tenía al "novio".
—Jen, antes de que lo olvide —interrumpió mi prima—. Te dejo este folleto que me ha dado una amiga mía, su mamá tiene agencia de acompañantes. Digo en caso de que Emiliano no logre conseguirte a nadie.
Como se le ocurría a Dulce que iba a contratar a un gigolo, eso está fuera de toda proporción, además creo que esa gente cobraba hasta un ojo de la cara, y la verdad no contaba con el dinero suficiente para hacer un gasto de esa magnitud.
—Gracias Dulce, pero eso está descartado —le respondí a mi prima con indignación—. Yo prefiero presentarme en esa boda sola antes que tener que llegar hasta a pagarle a alguien para que me acompañe. Tampoco estoy tan urgida, además confió en que Emiliano podrá conseguirme a alguien. Sino, ya tendré que usar otra excusa, mi madre ya está empezando a sospechar que no existe mi "novio".
—No te enojes Jen, es sólo una sugerencia. Creo que ya no tenemos más pacientes. ¿Te parece si ya cerramos por hoy? La boda de Liam es en dos días y no tengo vestido todavía.
Bueno yo por eso no me preocupaba era una de las damas de honor de la boda, el vestido ya estaba listo en mi habitación, lo único que hacía falta era que llegara el día indicado para estrenarlo.
—Está bien Dulce, recojamos todo y vamos a cerrar por hoy. Eso si que no se les haga costumbre.
Siempre tratábamos de estar hasta la última hora, ya sabiamos que se podia presentar alguna emergencia, pero afortunadamente los días habían estado tranquilos por la noche, así que era mejor que cerráramos y fuéramos a buscar es vestido de mi prima, necesitaba un poco de aire para pensar que iba a hacer sino encontraba a nadie disponible.
—Claro Jen, ahorita nos vemos.
—Muy bien prima.
Vicky West
—¿Así que se trata de Vicky? —preguntó William a Harry cuando entró en la habitación. Me asomé por la pequeña abertura y vi a William sentado en la silla del escritorio de Harry. Estaba hojeando los archivos que había sobre el escritorio de Harry, y éste le decía a William que mantuviera las manos alejadas de su mierda.
—No necesita saberlo —oí decir a Harry de forma exigente. Me sentí inmediatamente confundida, ¿qué es lo que no necesitaba saber?
—Después de toda la mierda que me diste sobre Vicky, ¿me pides ayuda? William le preguntó a Harry burlonamente. Me crujió la nariz sólo de pensar en que Harry corriera a pedirle ayuda a William. Lo último que había oído es que Harry se negaba a acercarse a menos de tres metros de William, ¿por qué lo invitaba a su despacho?
—¿Qué otra cosa podría hacer? No tengo ninguna opción—. Harry entró en pánico en un susurro. Pude escuchar a William reírse ante la desesperación de Harry, escalofríos recorrieron mi columna vertebral de acuerdo al sonido. —Bueno, dame un consejo—. Exigió Harry con severidad. No pude oír ninguna voz procedente del despacho durante un rato, al principio había pensado que me habían oído, pero la voz de William sonó claramente a través del silencio.
—Deja a esa zorra —dijo William con seriedad.
—William, yo...— Harry trató de decir algo, pero fue incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
—No, de verdad —protestó William con un tono muy duro. Me tragué el nudo en la garganta, deseando que mis piernas me mantuvieran en su sitio y no irrumpieran en la puerta para estrangular a William. —Esto es su culpa, es obvio—.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? Harry preguntó a William.
—Por favor, Harry. Desde el primer día estaba claro que era una mala influencia para ti—. Explicó William, y me sentí un poco cohibido. No era una mala influencia para Harry, ¿verdad? Dijo que yo lo había cambiado; pensé que era para mejor.
—No te has tirado a nadie más, ¿verdad? —Mis cejas se fruncieron ante la pregunta intrusiva de William, pero sentí una ligera curiosidad por la respuesta de Harry. Estaba dudando, y me preocupaba que fuera porque había sido infiel, no porque a él también le pareciera intrusiva la pregunta.
—¡Claro que no! —se defendió Harry, claramente irritado. El alivio cayó de mis hombros cuando Harry admitió lo que yo quería oír. Sin embargo, su voz seguía llena de pánico y no podía entender qué creía que yo había hecho.
La expectación me estaba matando; me faltaban dos segundos para irrumpir en el despacho, dar una patada en las pelotas a William y exigirle la verdad a Harry.
—Entonces fue ella, Harry. No hay alternativa —dijo.
La voz de William me sacó de mis pensamientos. Por qué seguía el consejo del tipo que ha intentado sabotear nuestra relación desde el principio.
—¿Así que ella lo hizo?
—Lo hizo—. William confirmó.
...
Vicky West
No podía precisar lo que había hecho, o lo que Harry podía suponer que había hecho desde que nos conocimos. ¿Seguía enfadado por lo de Kent? Lo dudo, había superado toda la situación de Kent antes de Nueva York... Parece que fue hace tanto tiempo.
Me dolía que Harry acudiera a William en busca de consejo, que le hablara de nuestra relación, cuando debería acudir a mí. Pensé que habíamos superado esto. William no era amigo de Harry, no había nada que no hiciera para destruir nuestra relación, para mantener a Harry envuelto en su pequeño juego.