Jasmine saltó del coche antes de que tuviera tiempo de detenerse, tenía una cosa en mente y necesitaba hacerlo antes de explotar. Tecleó el pin en la puerta metálica del almacén, los segundos que tardó en abrirse le parecieron una eternidad. En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba corriendo hacia el interior del almacén, gritando el nombre de Travis, quien siempre estaba en su oficina a esa hora. Todos comenzaron a correr hacia ella, siendo Travis uno de los últimos en bajar por las escaleras.
—Está viva —fue todo lo que Jasmine logró decir al principio, tenía todos estos sentimientos y palabras atoradas dentro, pero no podía expresarlos...