Todos miran al tipo asustado que nos observa desde el borde, se notaba que no quería estar ahí, en el borde. Algo me decía que debía subir las escaleras y ayudarlo, pero también sabía que Teo no me lo permitiría. Miro a Morgana, quien claramente podía leerme como un libro.
—Tengo que ayudarlo, Morgana, le prometí a su hermana que lo haría —digo, colocando un pie en el primer escalón. Incluso si Morgana me decía que no, probablemente igual subiría.
—Sé que hagas lo que haga, lo vas a hacer de todas formas, solo ten cuidado —me dice, poniéndome la mano en el hombro. Pero la mirada en sus ojos...