Me desperté un poco tarde para lo que es habitual en mí. En realidad, fue Teo quien me despertó, preocupado de que algo estuviera mal. Le aseguré que estaba bien antes de ponerme en marcha; teníamos tanto trabajo por hacer ese día. Lo único claro en mi agenda era rastrear a mi madre, pero el problema era que no tenía idea de cómo hacerlo. Teo y yo caminamos juntos hacia la sala principal, lo cual tampoco ocurría muy a menudo. Durante todo el camino, no dejaba de preguntarme si estaba bien. Trataba de no actuar rara, pero era difícil después de lo que supe anoche. ¿Podría mi madre estar ayudando...