Odiaba estar en hospitales, solo me traía recuerdos horribles de cuando desperté después de que Ricardo me atacara. No recordaba nada sobre quién era, ni qué había sucedido. Escuchaba a los doctores y al personal de la Alianza discutir sobre lo que iba a pasar conmigo; nadie sabía con certeza dónde debía ponerme. Afortunadamente, Morgana vino al rescate por segunda vez, dijo que se encargaría de mí hasta que recordara más. Eso nunca ocurrió, así que me quedé con él hasta que fui lo suficientemente grande para entrenar, como ya sabrás.
Braulio y yo seguimos a la amable enfermera por los pasillos, ella caminaba bastante rápido, pasando junto a todas...