Capítulo veintitrés
Narración: Derecca Cartwright
Odiaba desmayarme.
Estaba malditamente harta de que en cortos periodos de tiempo ya me he perdido, me he quedado fuera de combate y con problemas de orientación. Así que aquella ocasión no fue la excepción, sabía que ya estábamos en el campamento mestizo, escuchaba todo pero, ¡No conseguía abrir los ojos!
Sentí que alguien ma sacudía el hombro. Estaba harta de que me sacudieran. Pensé: «¡Ya sé que tengo que despertar! No, no estoy muerta». Alguien me tomo de las manos, tan solo con sentir su tacto supe que era él. Mi corazón palpitó desbocado. Fue como tener energías renovadas.
Nikolai. Él me estaba sanando...