Kimberly.
Cuando ya me encontré en la entrada del edificio, donde vivía mi tentador adversario, decidí dejarle una nota, que le entregaría al portero. La nota decía.
-” Gracias por cuidarme, lamento haberle vomitado, señor Blake, pero tenía que haber tenido cuidado al levantar a una mujer borracha y ponerla en su hombro, no es la mejor posición para transportar a una dama, si quiere evitar el accidente que tuvimos. Si no le importa, lleve el traje a la tintorería y devuélvaselo a la señora Miller, le dejo mil quinientos dólares en esta tarjeta, junto a la nota, para la tintorería y para pagar la ropa que me ha prestado....