Jason.
Hay días, que lo mejor sería no levantarse, bueno, mejor dicho, hay noches que deberían ser borradas de la memoria de las personas.
-” ¡Todas menos la de anoche!, lástima que no grabe a la sirena, comportándose como una amazona lujuriosa. Me costó controlarme y no hacerla mía, pero quería que nuestra primera noche, estuviera consciente y recordara todo lo que le pensaba hacerle a ese cuerpo que me volvía loco, hasta que terminará rogando por más.”- pensé.
Mientras caminaba por el pasillo huyendo, del mortificador Norman, dejé que mi mente volara a la noche anterior. Tras recogerla del club, a la rebelde sirena, esta se empeñaba en ponérmelo...