Desde el punto de vista de Calvin
—Calvin —llamó Grace en voz baja.
Dejé de balancearme de un lado a otro y la miré.
—Tienes que calmarte —me dijo.
Quería calmarme, de verdad, pero no podía. Lairy había estado en esa maldita sala durante horas. Podía escuchar sus gritos y lamentos en mi cabeza. Estaba sufriendo y me quería a su lado.
—Al menos podrían haberme dejado cogerle la mano —dije en voz alta.
—La doctora te dijo que te quedaras aquí y esperaras, hijo, ¿no deberías escucharla? —Preguntó.
No, no debería escucharla. Toda la clínica estaba llena de hombres lobo, sabían exactamente quién era yo y cómo tratarme. No...