Desde el punto de vista de Magnus
—¡Eres tan loco y estúpido!— Gunnar me gruñó mientras una mirada roja brillaba en sus ojos. Su lobo estaba muy furioso conmigo.
—Gunnar, escucha...—Le supliqué.
—No voy a escuchar nada. Será mejor que esperes y reces para que entre en razón y vuelva con nosotros. Me escupió conmocionado.
Sabía lo enamorado que estaba de ella.
Pero no tenía ni idea de cómo se sentía la corbata. No podía creer que estuviera dispuesto a morir por ella.
—¿Eres un maldito idiota? La hiciste sufrir. —Le dije en serio.
Se quedó en silencio durante un segundo, luego se dio la vuelta y caminó de vuelta...