El punto de vista de Magnus
¿Qué tan estúpido fui? No, no lo había sido. Fue nuestra Mate quien nos hizo perder la cabeza a Blake y a mí.
En aquel momento odié sus palabras y me dolía el corazón cada vez que pensaba en ello.
Le oculté ese incidente a Gunnar porque no quería que la odiara, cuando la entristeció la otra vez, no me gustó.
—Hermano, ¿me estás escuchando? —preguntó Gunnar en mi despacho.
Se enfrentó a mí, apoyado en la pared, y me dijo que nuestros guerreros necesitaban un día o dos de descanso y vino a decírmelo. Fue una sorpresa cuando lo sugirió, desgraciadamente mis pensamientos...