Desde el punto de vista de Gunnar
Mis ojos estaban puestos en Magnus mientras nuestros guerreros entrenaban.
—Basta, ¿quieres? —dijo sin mirarme.
—¿Por qué demonios me has llamado por mi nombre? —pregunté.
Me miró y luego sonrió burlonamente.
—¿Qué, estabas en serio engañando a nuestra Mate haciéndote pasar por mí? —Preguntó.
—¿Es un problema? —Le pregunté.
—Sí, porque estabas siendo un idiota con ella. —Él respondió.
—No lo estaba, solo le di algunas reglas a seguir. —Señalé.
—Sí, claro hermano, sé el miedo que tienes a las mujeres por tus malas experiencias en el pasado. Pero intenta no herir a nuestra Mate, la necesitamos de verdad a nuestro lado. Además,...