Mi dormitorio está frío y se siente vacío, aunque mis cosas desordenen el espacio de manera obnoxiosa. Dejo mi mochila en la puerta y entro como si esta fuera la habitación de otra persona y yo fuera una intrusa.
Mi madre no está en casa; de hecho, no sabe que yo tampoco lo estoy. Nunca la llamé para decirle que me iba, ya que solo me enteré anoche. Creo que estará decepcionada. Triste por mí. Su hija fue emparejada con un Alfa, fue llevada a su manada y luego fue enviada a casa por su propio bien. Solo pensarlo me hace sentir triste.
Sin ganas de desempacar, dejo mi mochila...