Claro, no lo tenía a él, pero al menos estaba cerca, al menos tuve un sabor de él.
Trago.
—Está bien —digo, intentando elegir entre "buenas noches" y "adiós", pero después de eso salgo de la cocina.
Por un momento, pensé que iba a intentarlo. Pensé que iba a quedarme conmigo. Pensé que creceríamos juntos con el tiempo, que mi perdón llegaría después de sus interminables disculpas que iban desde diferentes intentos para ganarlo. Pensé que dormiríamos juntos en su cama, que sentiría sus brazos sujetándome celosamente del mundo, sin querer compartir. Pensé que nos besaría cien veces más y que reiríamos, lloraríamos y gritaríamos. Pero no. En su lugar,...