Elizabeth y Gabriel corrieron a toda prisa a donde estaba el pequeño Huguito, se imaginaron que había sucedido lo peor y que podía estar herido.
Mientras el agente estaba encima de Alberto poniendo sus manos en la espalda para poder colocarle las esposas.
— Huguito mi amor ¿Estás bien? Respóndeme cariño, es mamá.
— Mami me duele, me duele mucho.
— ¡Ay Dios mío! Gabriel nuestro hijo está herido, dice que le duele algo, seguro la bala lo hirió.
— Tranquila Elizabeth, no está herido de bala, creo que tiene el brazo fracturado.
— ¿Dónde te duele cariño? Dile a mami dónde sientes el dolor por favor.
— Me duele...