Después de un largo beso donde las ganas eran incontrolables y el deseo de volver a estar juntos era lo que desbordaba en ese momento. Ambos separaron sus bocas y se miraron a los ojos fijamente.
—No sabes cuanto ansiaba este momento, una de las cosas que me daba fuerza para curarme, era la esperanza que tenía de recuperarte. Siempre en el fondo algo me decía que tú y yo no podíamos ser hermanos.
—Y fue gracias a tus sospechas que decidí hacer la prueba de ADN, si tan solo lo hubiera pensado mucho antes, no hubiéramos tenido que separarnos, pero estaba ciega y muy confundida.
—Ya no te sigas...