Luego de que Nía me dejó en sola, quise contactarme con el Dr Parrish quiero hacerle algunas preguntas.
Busco mi teléfono y le marcó. Pero es inútil, suena, suena y no contesta. Quizás esté en el hospital o en su consultorio. Pienso
Teniendo el teléfono en las manos recibo una llamada de Steven, es seguro que ya ha lo con Scarleth y le comento todo.
—Hola— Le saludo
—Hola mi bella ¿Cómo estás? ¿ cómo te trata el bombón de tu paciente? —Pregunta con tono pícaro
—Bien, bueno ayer por fin se dejó ver —Replicó
—¿Si? ¿Dime qué tan guapo es? — Me pregunta
—Pues, sinceramente no es el mismo que me enviaste en la foto— Le indicó
—¿Cómo crees? ¿No me diga que se retoco en esas fotos? —Me comunica
—No, estoy segura. Es decir es guapo pero no como en la foto, además, esa hermosa y sexy barba de la foto está en el olvido— Le digo con tristeza
La verdad me gusta cómo se ve en la foto, aunque se ve guapo a pesar que está descuidado. Me digo a mi misma no quiero que Steven sospeche nada
—Hay amiga es una lastima que no sea como en la foto pero tranquila que aún así puedes jugar a la enfermera mala y re vivir su hombría. Y sino te gusta la idea hacemos cambió y yo lo hago por ti pero si me lo como todo.
—¡Steven ya! Es suficiente. Le comento sería y añado ¿Qué te sucede? Últimamente estás solo pensando en sexo, ¿a caso necesitas una noche de locura?
Yo sé perfectamente que Steven es morboso y le encanta en el sexo pero está muy calenturiento. Todo lo toma muy apecho, tanto que llega a lo vulgar. Pienso mientras lo escuchó
—Sí, estás en lo correcto. Necesito urgente una noche de locura, de perra salvaje. Un desahogo hormonal quiero con un tipazo sexy fuerte queme vuelva loca y me de fuerte en la cama —Me dice
—Wao, la verdad si necesitas de un desahogo urgente— Le afirmó y comienzo a reír fuerte
—No te rías mala, que de verdad lo necesito— Me repite
—¿Entonces te fue mal en la cita? —Pregunto pues hasta donde se el tenía una cita
—Haa, mami fue una perdida de tiempo— Resopla triste
¿Qué pasó? ¿Cuéntame? —Le suplico
Steven es muy sentimental, aunque se vea fuerte y bromista. Es un amor y como yo lloramos por todo.
Puedo escuchar que respira profundo
—Pues, no era lo que creía. El no quiere nada conmigo, resulta que está confundido y al verme de frente casi sale corriendo.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿No le preguntaste? —Respondo mientras salgo al balcón a tomar aire
—No, jamás saldría tras de un tío. Mérida sabes bien que soy serio y no voy a estar detrás de nadie rogando explicaciones o que me quiera. Aunque este podrido de bueno yo valgo mucho —Me comunica un poco decaído
—Steven pronto llegará el indicado así que ánimo —Le afirmó
Mientras le hablo observo que está llegando una camioneta grande, tengo curiosidad y le comento a Steven
—Mi amor, más tarde te llamo. Llegó mi jefa y me debe una explicación—Le digo
—Ah, la bruja esclavizante. Oye este fin de semana nos vemos ¿Está bien? —Me pregunta
—Sí, seguro. Nos vemos chao — Me despido con prisa
Me quedo mirando para verificar que sea la señora Thompson. Bajan como cuatro hombres del automóvil y baja un Señor con traje, muy elegante y no sé quién es.
Quizás sea el padre de Thomas. Como mi curiosidad es grande, salgo de la habitación y me dirijo con pausa a la cocina. Tal vez vea a Nía
Y es así Nía me ve y dice
—Llegó el Señor Thompson, el papá de Thomas— Me indica y añade Quédate aquí, iré a recibirlo.
Me quedo en la cocina pues no quiero incomodar con mi presencia. Además no sé si su querida esposa le comento sobre mí
Veo que vine y va mucha gente, en lo que llevo aquí no la había visto con tantas personas. Son casi todos hombres en traje negro. Rodean la casa y el patio como si custodiarán a alguien.
Es extraño pero me entretengo viendo esto
Nía viene casi corriendo a la cocina
—¿Qué pasó?— Pregunto
—El señor Thompson necesita agua, vino a ver a Thomas —Me informa mientras salta de un lado a otro buscando los vasos y sacando el agua
—¿Casi no viene verdad?— Pregunto mientras la miro
Me regala una mirada y réplica
—El señor Thompson tiene mucho trabajo y casi no puede venir —Me dice como disculpándolo
Yo pienso que el trabajo no es una escusa para no ver a un hijo. Los ricos piensas que sus hijos solo necesitan de dinero y educación lo cual es falso y dejan que el dinero crie a sus hijos.
Mientras pienso frunzo el seño y entiendo un poco a Thomas.
Nía sale como cohete con el agua y me deja sola, me levanto de la silla y me dirijo a mi habitación.
Cuando estoy por entrar escuchó a Nía gritar
—Mérida, Mérida espera
Volteo, arqueo una deja y espero que venga a mi
—Mérida, el señor Thompson quiere verte ¡ahora!. Me dice y eso sino a una orden
La miro y le digo
—¿No puede ser otro día?
—Noooo. Gruñe. Es ahora, vamos—Me dice tomándome del brazo y casi llevándome a empujones.
¡Mierda! Nunca eh visto a ese Señor, no lo conocí ni cuando cuidaba de su suegro. Pienso mientras intento caminar. Nía me lleva en contra de mi voluntad
Llegamos al cuarto de Thomas y el Señor Thompson viene saliendo de allí, mi corazón se acelera al verlo pues no sé ve muy agradable
—Ella es Mérida —réplica Nía mientras me paró frente a él
Me mira de arriba a bajo, como si yo fuera algo raro. Ya se de dónde saco esa mirada Thomas.
—Es un placer señor Thompson —Comento de mala gana
—Espero que hagas tu trabajo y que de verdad mi hijo pueda recuperarse y que no sea que te aproveches de la situación para sacar dinero —Me dice con la cara muy lavada
—¡Este hijo de puta! ¿Qué coño se cree? —Me digo mientras siento que unas ganas de darle un escupitajo en la cara de estúpido que tiene.
—Pues aunque nadie de su familia se preocupe por el, por su estabilidad emocional y lo dejen abandono. Yo puedo ayudarlo a que recobre su movilidad —Le afirmó mirándolo a los ojos y añado. El dinero no lo compra todo señor Thompson hace falta amor y presencia de sus seres queridos.
Este estúpido, se cree lo mejor del mundo. Pero intento sacarlo de quicio con mis palabras
El traga salina y puedo notar que apretar si mandíbula. No le agrado a él estirado y eso la verdad me resbala. El no me contrato y me vale lo que piense
Me pasa ve y pasa por un lado, casi me tropieza. Se va hecho una furia, respiro profundamente y miro al cielo
Nía sale corriendo tras el señor Thompson yo prefiero entrar y saludar a Thomas. Su puerta está abierta así que pasó.
—Hola —Saludo en voz baja
Thomas voltea y me dice
—Pasa. ¿Qué necesitas?
—¿Puedo sentarme? —Le pregunto mientras señaló un sillón que acabo de ver
Seguro lo trajeron para don estirado
—Siéntate ¿Y dime qué pasa? — Réplica
Por Dios por que estos hombres son tan secos, tan rudos para hablar con una mujer. Me preguntó al escucharlo y lo miro.
—Nada, solo quería saber si estás bien — Comento con dulzura, quiero que sienta que vengo para ver cómo está y no para reclamarle o quejarme de su padre.
Me mira, gira su silla y me dice
—Estoy bien Mérida, gracias por preguntar— Eso lo dice con un tono más suave, no de forma brusca como hace un momento
Aunque quiero sonreírle no debo. No quiero que mal intérprete la escena y no quiero involucrarme de más con él, así que aguanto y ahogo la sonrisa que quiero regalarle
—¿Qué hacías?— Pregunto para cambiar el tema
—Revisó unas cosas —Me informa
—Te la pasas mucho tiempo en tu ordenador ¿no?— Le digo mientras miro su portátil
—Sí, me entretengo un poco e investigo al personal nuevo —Réplica
—¿Me espías? —Pregunto sorprendida
—No, solo me aseguro que de verdad seas profesional y una chica adecuada
—¿adecuada? —Carajos eso se escucha raro y grupo
—¿Adecuada para que?
—Para estar cerca de mi y darme terapia —Me dice
Este es igual que su padre me digo y le comento
—Pues no me molestas que me espíes, además tu madre fue quien me rogó que te atendiera ¿por algo será no? —Le comunico sería
Me molesta que más personas duden de ti por como te ven, sé que soy joven pero se perfectamente lo que hago y tengo experiencia trabajando con pacientes de sufren de diferentes patologías. Y tengo a varias personas de renombre que pueden verificarlo.
Sí esto sigue así, creo que será mejor retirarme pienso y le digo
—Pues si no confías en mi, ni en mi experiencia creo que será mejor que me retiré u le comuniques tu madre que busque a otra persona —Le comunico mientras me levanto del sillón y comienzo a caminar
—Oye, calma. No te dije que te botaría, además, verifique lo que dices y todos hablan maravillas de ti
—Me alegra, que tenga un buen día. Me retiro —Le digo y me voy de la habitación
Estoy molesta, solo quiero encerrarme en mi habitación. Me siento atacada, siento que no soy bienvenida aquí y yo solo vine con todas las buenas energías a trabajar y ayudar.
Siento un bajón de energía. Thomas me contagio la tristeza y es porque no confía en mí profesionalmente y sin eso es difícil trabajar.
Llegó a mi habitación y me encierro no quiero saber de nadie, ni que nadie me moleste.
En estos casos me siento sola y extraño a mis compañeros. De pronto me encuentro sentada en la cama con el ánimo por el suelo y recuerdo que no tengo a nadie, literalmente estoy sola en el mundo.
Queriendo ayudar a todos y solo recibiendo malos tratos.
A veces es difícil inyectar energía a otro sin uno tenerla. Me cómodo en la cama y al descansar mi rostro en la almohada siento correr lágrimas por mi rostro, solo quiero descansar un rato.
Al despertar, veo el cuarto totalmente oscuro. Me levanto de golpe y veo que afuera está oscuro,
Dormí mucho. Replicó al aire
Me voy al baño a darme una ducha. Mientras me lavo el cabello escuchó el sonar de mi teléfono.
Sea quien sea deberá esperar, el lavado de mi cabello tarda cómo media hora. Tengo mucho y se enreda con facilidad.
Al terminar reviso mi teléfono y quien me llamaba era el Dr Parrish.
Aunque necesito hablar con el, no será hoy. No estoy de ánimo
Me visto y tocan la puerta.
Imagino que debe ser Nía, así que grito
—Pasa Nía
Estoy arreglando la cama, me encuentro en bata de dormir. Una de las más cómodas es negra corta, de satén con unos encajes en la parte del busto de tengo mi melena suelta.
Como no escuchó que habla digo
—Nía pasa, que se te ofrece —Volteo a la puerta y me quiero morir
¡Es Thomas!
Tomo las almohadas y me las pongo en el cuerpo
El como que despierta, parpadea rápido y dice
—Perdón, quería invitarte a cenar como disculpa por lo ocurrido.
Estoy en mi cama paralizada con los ojos que casi salen de sus cuencas y solo puedo mover la cabeza de un lado a otro
En forma de aceptación, no puedo hablar.
El nota que estoy incómoda y comenta
—Disculpa y te espero —Hecha la silla atrás, la gira y se va
Aún no puedo creer lo que pasó, creí que era Nía. Ósea Thomas me vio el trasero y más allá por la posición en que me encontraba.
Estaba en cuclillas en la cama con el trasero al aire expuesto en dirección a la puerta. ¡Joder me vio el culo! Cargo hilo carajos.
************
Luego de pasar ese número con Thomas, estoy vestida decentemente y salgo a comer con él. Sí se quería disculpar por lo de su padre ahora son dos disculpas que me debe.
Llego a la cocina y me encuentro a Nía. Le preguntare por Tomás pues se supone que es una cena.
—Nía ¿Dónde está el Señor Thomas?
—Te espera en su habitación—Me afirma
—¿En su habitación? ¿Pero no era una cena? —Pregunto muy confundida
—Correcto, pero el desde el accidente no ha salido de su habitación—Me informa
—¿Segura? Por qué hace media estuvo en mi habitación y me avisó lo de la cena—Le comunico y omito la parte de que me vio todo el trasero.
—¿Qué? ¿Es enserio?—Replica
—Si no tiene un hermano gemelo en silla de ruedas te lo puedo jurar—Brome con ella y añado—Bueno iré a su habitación entonces
Llego y no toco, solo paso pues me está esperando. Al entrar hay una mesa muy íntima en la terraza de su recamara, llego a dónde está Thomas y me dice
—Pasa, toma asiento.
Le hago caso y me siento. Hay mucha comida, yo tengo hambre pero no mucha.
—Quiero disculparme doblemente, por lo de ahora. Pero no mucho por lo de hace rato—Me comenta
—No entendí, ¿Te disculpas o no?— Le digo mientras lo observó
—Pues por de ha e un momento, no me disculpó mucho por que sinceramente disfrute la vista—Comenta mientras toma vino.
—¡Es un descarado!— Pienso al verlo así tan cínico
Tomo vino y lo detallo mejor. Aunque me gustó su sinceridad odio esa espantosa barba larga que tiene. Siento que desmejora su rostro, comienzo a comer y Nía cocina muy bien.
Tomo otro sorbo de vino y le pregunto
—Según Nía, tú no haz vuelto a salir de tu habitación desde el accidente y me gustaría saber ¿Porque?—Pregunto
Se me queda viendo. El silencio es incómodo hasta que por fin decide hablar.
—No me gusta ser tratado con lastima, además siento que todo miran la silla y hablan— Me comenta con sinceridad, puedo sentir lo.
—Pero no puedes pasar toda tu vida encerrado, necesitas salir. Además si vas a dejar que trabaje contigo tendrás que salir de tu zona de confort porque saldrás de tu habitación, te sacaré a tomar sol, aire libre a intentar caminar afuera.—Le advierto pues no dejaré que se la pasé encerrado
Me gustaría saber qué piensa pues solo me mira.
Termino de comer y le digo
—Gracias por la cena, estuvo deliciosa. Estás disculpado pero solo por lo primero, por lo segundo no—Le informo, el sabe perfectamente de que hablo
Réplica
—De lo segundo no me arrepiento, lo disfruté así que no necesito disculparme—Comenta con orgullo
—¡Pervertido! —Digo entre dientes
Aunque me gustó que lo que vio sea de su agrado. No me puedo permitir llevar esto a otro nivel.
—Mérida, es tu paciente —Me repito internamente para no dejarme llevar solo por el momento y evitar coquetear le.
Tengo mi cara sería, con una batalla interna para no sonreírle. Para cambiar la conversación le digo
—No le agrado a tu padre, no le hizo gracia conocerme
—La verdad eso me tiene sin cuidado, además el nunca está aquí. No te preocupes—Me asegura.
Suspiró y me siento mal por él. Pasa un momento difícil en su vida y no tiene a nadie que lo apoye.
—¿Podría preguntarte algo? —Le digo con un poco de miedo a su reacción, quizás no le guste o sienta que me estoy entrometido de más
—Eso depende—Resopla
—Mejor no—Le digo y añado—Gracias por la cena Thomas, debo retirarme. Mañana hay terapia—Le recuerdo
—Gracias a ti por aceptar y por regalarme esa excitante vista —Me indica mientras arquea una ceja.
—¿Carajo y el a seguir?— Gruño mientras intento contener mi lengua y no responder.
No quiero que siga con esos comentarios porque si no perderé la cabeza e intentaré revivir su entre pierna.
—¡Mérida! —Me dice la voz de mi conciencia intentando reprenderme pero que va mi imaginación ya voló lejos y me gustaría saber qué tanto siente allí.
—Permiso—Dice Nía y me trae de vuelta a la realidad. La miro y le digo
—Te ayudo
—No, no tranquila—Añade mientras comienza a recoger la mesa.
Como Nía no quiere de mi ayuda. Me retiró, quiero distraer la mente en otra cosa.
Al entrar a mi habitación noto que mi teléfono enciende, salto a la cama a ver por qué y es el Dr Parrish quien me está llamando.
Respondo tan rápido como puedo
—Hola Dr Parrish ¿Cómo está? —Le saludo mientras me acomodo para hablar con él
—Mi niña bien ¿Y tú? ¿Dónde estás? ¿Qué haces?— Me bombardea con un montón de preguntas.
—Muy bien, ya estoy en la casa de la Señora Thompson—Le comentó
—Ah que bien y ¿Cómo te tratan?—Pregunta
—Bien, bueno algunos. Hoy vino el padre de Thomas y no le agrado mi presencia—Le informo
—Tranquila que él casi nunca está allí. Así que no te preocupes por el—Me comenta y es así lo mismo que me dijo Thomas
—¿Cómo se porta Thomas? ¿Y las terapias? —Continua preguntando se interesa por la recuperación de Thomas
—Bien y sobre eso quería consultarle algo—Le comunico
—Dime—Me responde interesado
—Cuando comencé a revisarlo y masajear sus piernas y pies. Note que puede realizar leves movimiento—Le indicó y añado —Al palpar la planta del pie y sus dedos percibo algunos reflejos.
—Si lo que me dices es cierto. Eso es fantástico pues hay una respuesta de las terminaciones nerviosas de los pies, puede sentir y moverse un poco.
—Si, pese eso. Queda claro que sí lesión no es grave, además pensé preguntarle a usted ¿Si sabe o está seguro de que Thomas se dejó revisar exhaustivamente por el médico?—Pregunto con mucha curiosidad
—La verdad, no estoy seguro. Pero déjame averiguar y te informo. Sí no se dejó revisar y solo se quedó con el primer diagnóstico. Puede que necesite una nueva valoración y como dices que hay respuesta en algunas terminaciones nerviosas existe la posibilidad de que en unos meses pueda caminar. Sí termina sus terapias—Me recalca
—Eso sería genial—Le digo
—Por supuesto, deja que hable con mi colega quien atendió el caso primero y te informo hija—Me india
—Esperare su informe, gracias y feliz noche— Me despido
—De nada, cuentas con mi apoyo. Estamos en contacto, feliz noche—Se despide y cuelga
Amo hablar con el, puedo despejar todas mis dudas. El doctor Parrish es lo más cercano a un padre que tengo.
Estoy feliz de contar con él. Miro la hora y ya son las diez de la noche así que me preparo para dormir, no sin antes pasarle seguro a mi puerta.
No quiero repetir lo de hace rato.
Estoy lista para otro día de trabajo.
Me dirijo ala habitación de Thomas para empezar con la terapia de hoy. Toco antes de entrar pues no quiero encontrar sorpresas, toco y escuchó
—Adelante
Pasó y le saludo
—Bue la días, buen provecho ¿Cómo te encuentras hoy? ¿Listo para la terapia?. Le preguntó al observarlo.
Está terminando de desayunar y hoy lo veo un poco mas arreglado
—gracias, toma asiento. Termino y soy todo tuyo—Me dice con picardía.
Tomo asiento y espero que termine. Nía llega y comienza a recoger la mesa, tengo que esperar que regrese para que me ayude a subir a este hombre a la cama de terapia.
Cuando termina regresa.
—¿Comenzamos? —Nos pregunta
Asiento con la cabeza y Thomas le dice
—Vamos
El día de hoy está más animado. Esa actitud me gusta y le sonrió a Nía, comenzamos ayudándolo a ponerse de pie y transferirlo a la cama.
Comienzo masajeando sus pies y piernas. Arriba y abajo estos movimientos lo ayudan activar los nervios.
El solo me mira y cuando lo noto me desconcentra.
—¿Qué pasa? —Le pregunto con preocupación
—Nada, estoy bien—Replica
Pasamos media hora en eso y le digo
—Sabes que está rehabilitación no es sólo esto. Debes trabajar en tus hombros para darles fuerza y que no se lesione—Le informo mientras sigo moviendo sus piernas
—Es decir que recibiré un entrenamiento total de tu parte —Me pregunta
—Claro debes ejercitarte completamente, debes estar en forma—le seguro
Observo que cuando nuevo sus dedos recibí respuesta y eso me hace preguntarle
—Thomas, ¿Tu de dejaste realizar una revisión profunda después del primer diagnóstico? —Pregunto pues tengo la impresión de que no lo hizo.
En el poco tiempo que llevo aquí podría apostar que cuando recibió el primer diagnóstico no dejo que nadie más lo viera y se deprimió tanto que no intento moverse más.
Se queda callado y no dice nada. Lo suelto, me pongo las manos en la cintura y le digo
—Si quieres tener un buen resultado, debes confiar en mí. Necesito saber todo, para escoger la mejor técnica de recuperación
Se que no quiere contarme pero tendrá que hacerlo.
—No, la verdad no deje que me revisaran por segunda vez—Me afirma mientras su mirada va hacia el techo de habitación.
—¡Lo sabía!—Resoplo
—No es fácil despertar postrado a una cama, sin sentir la mitad de tu cuerpo y luego ver esa maldita silla. Sabiendo que quedarás condenado a ella quien sabe cuánto tiempo—Me comenta
Aunque tiene razón yo reaccionaria de la misma manera pero también acorta la esperanza de volver a caminar.
—Te entiendo, pero sabes que una segunda opinión podría darte magníficas noticias y estoy segura de eso en un noventa por ciento—Le digo sonriendo.
—¿Tú crees? —Me dice con duda
—Por supuesto que sí, no me gusta dar falsas esperanzas. Además posees movilidad, poca pero la tienes. Con ejercicios recuperarías un poco más por eso quiero que te enfoques en tu recuperación —Le insisto pues sé que si pone de su parte pronto caminara y recuperara su vida