Rogelio Vasques y yo crecimos juntos desde pequeños. La noche en que me comprometí con Alphonso, él abrazó a los leones de piedra frente a la entrada y lloró hasta el amanecer.
El día en que la familia Floro se declaró en bancarrota, Rogelio gastó más de un millón de euros en fuegos artificiales que iluminaron Madrid toda la noche.
—No lo hice por ti, simplemente no soporto a Alphonso, ese imbécil —dijo él.
Así que Rogelio y yo somos cómplices en nuestras fechorías, aunque en el fondo no nos soportamos.
Esa noche, me invitó a relajarme en un bar y, siempre tan atento, contrató a ocho modelos masculinos, todos...