Victoria no podía saber lo que estaba tramando. Algo muy importante para ambos.
—No, no lo sé.
Ya Victoria estaba al tanto de que iban a casarse incluso ella misma escogió el anillo de compromiso y aunque fuera un poco extraño, el magnate le había aclarado que le daría el anillo cuando menos se lo esperaba, ella así lo aceptó. Ahora no podía vivir con la incertidumbre, a sabiendas de que uno de esos días él le pediría matrimonio por fin, incluso cuando ya el árabe sabía la respuesta afirmativa.
—No, no creo que pase nada en absoluto, de hecho la he visto normal, ¿por qué dices eso? —le preguntó...