Después de estar al tanto de que todo estaba bien pudieron volver al piso con su hija. Los dos estaban muy emocionados por vivir esa etapa mágica, aún les parecía algo irreal ser padres de una criatura tan hermosa y pequeña.
Rashid no le dejaba sola ni un segundo, estaba bastante pendiente de las dos y de lo que necesitaban en cualquier momento.
—¿Necesitas algo? —quiso saber, se había vuelto bastante normal que le hiciera la pregunta tantas veces al día.
Victoria estaba sobre la cama dándole de comer la niña.
—Ahora no, espero que después se duerma y yo también poder descansar, sin embargo sé que se va a...