Victoria recibió la visita sorpresa de Amina, ese mediodía. Justo antes de que la muchacha llegara a tocar la puerta ella se encontraba en la cocina preparando el almuerzo, celebró mucho de verla y no pudo contener esa emoción, se aventó a ella abrazándola con cariño.
—Pero mira nada más, gracias por venir, es una grata sorpresa Amina. Pasa, por favor —declaró, haciéndose a un lado. A lo que ella pasó de inmediato y dejó las cosas que había traído sobre el mesón.
—Creí que era una buena idea preparar una pizza, pero no sabía que ya habías hecho el almuerzo.
—Así es, es que no sabía que vendrías. Pero...