El medico salió de la habitación, al hacerlo se cruzó con Eva, que aún tenía en sus manos la bandeja con los vasos de agua de hierbas; ella se quedó estática viendo como su hija sufría de manera innecesaria, cuando la solución a todos sus problemas estaba más cerca de lo que se imaginaba.
Eva, aclaró su garganta, avisando que ya había llegado.
—Mamá ¿Llevas mucho tiempo ahí? —Preguntó Amelia
—No hija, escuché un poco lo que dijo el doctor, y aunque las noticias no son tan alentadoras, solamente espero que ustedes logren llevar esta situación en santa paz, deben hacerlo por el bien de su hijo, él es la...