Días más tarde
Virginia estaba frente al espejo acabando de arreglar su vestido, aplicó bastante rubor en sus mejillas y lápiz labial, Fernando se quedó mirando su figura, a pesar de estar embarazada, su estado no le restaba belleza, se acercó por la espalda y le dio un abrazo.
—El embarazo te está sentando muy bien—le dijo mientras la acarició con ternura, Virginia tomó sus brazos y los despego de su cuerpo.
—Gracias cariño, pero tengo prisa, tengo una cita médica en una hora, un control del embarazo.
—¡Perfecto! No tengo reuniones pendientes esta mañana, te puedo acompañar—Virginia palideció por la petición de su esposo
—No es necesario, yo puedo...