Santiago seguía inconsciente, no daba ninguna señal de mejoría, los días iban pasando y aunque para Amelia y Fernando era una situación deprimente, conservaban la esperanza de ver una última vez los ojos de su pequeño hijo.
Pero el tiempo no solamente pasaba para el pequeño, en el vientre de Amelia, una nueva vida se estaba gestando y cada día que pasaba se hacía notar más, por lo menos, eso reconfortaba su alma.
—Hoy tenemos la ecografía para saber el sexo de nuestro bebe —Amelia se recogió su cabello en una coleta y se miró al espejo.
Fernando la abrazó por la espalda y acarició su vientre, le dio un...