Amelia entró a la habitación de Elise, se llevó la mano al pecho al sentir esa sensación de ausencia, miró a su alrededor, y se palpaba una calma impoluta, era como si Elise se hubiera ido en paz, Amelia se lamentó por no haber estado en su último adiós, pero como siempre, la vida se portaba de manera injusta con ella.
Se acercó a la mesa de noche, sus manos le sudaban producto de los nervios, y aunque dudo por un momento en buscar lo que le dijo Elise, debía hacerlo, con zozobra abrió el cajón y busco hasta lo más profundo, sacó todo lo que había en este, hasta...