Se pone en pie, alisando su vestido en un gesto nervioso que se me hace lindo, se acomoda a mi lado y andamos un par de puestos más allá, justo entre sus amigos y los míos, ambos tomamos asiento y en seguida un bar tender se acerca a nosotros.
— ¿Qué tal te ha ido? — le pregunta con curiosidad haciendo que mi ceño se frunza, sintiéndome extraño por la confianza que está tomándose con ella.
— no ha estado tan mal — responde con una sonrisa amigable, una sonrisa hermosa — aunque me ha ayudado bastante lo que me ofreciste — mi ceño se frunce aún más, porque está...