Kai Metzler.
Sabía que esto podría llegar a ser una pésima idea, estaba seguro que saldría terriblemente mal y que ambos terminaríamos por armar una escena. Pero ni en mis mejores sueños pensé que sería una como esta. Sencillamente no puedo aparatar los ojos de la periodista y como su cuerpo poco a poco ha ido traicionándola y reaccionando mis insinuaciones, a mi provocación.
No me resistí, una vez más decidí caer en este extraño e incomprensible juego al que me empuja siempre que estoy con ella, no solo porque su desafío constante me pone, sino también porque en serio deseo controlarla, dominar esa fibra retadora y dominante que tiene...