No puedo apartar la mirada de ella, estoy en un puto hechizo que no me deja mirar a ningún otro lado que no sea Elizabeth y sus jodidos ojos cafés oscurecidos por la lujuria, por su rostro afectado por la lascivia del momento, por el morbo que se ha colado en cada fibra de su ser y la ha llevado a tocarse delante de mí.
Maldición esto es una jodida delicia, verla ceder a sus ansias, a sus ganas, a sus instintos es algo que no tiene precio, es algo que me lleva a querer con más ganas follarla contra la mesa, magrear su cuerpo y marcarla, dejarle claro que...