— ¿Por qué tan preocupado sr. Metzler? — cuestiono con voz dulce haciendo que su cuerpo se tense y sus ojos se achiquen — ¿acaso en realidad le preocupa que diga cosas sobre usted que nadie sabe?
— Ya te he dicho que nada de lo que has visto aquí, puede ser publicado — me espeta con voz cortante.
Rio con suficiencia porque es muy sencillo molestarlo y dejarlo en evidencia, esta mas que claro que mi presencia aquí no solo es incomoda también es un peligro para el, asi que en definitiva, hacer esto es lo correcto. Humedezco mis labios, haciendo que sus ojos se fijen en ellos, repentinamente...